Aceptar la crítica
Julio 20, 2008
Dominar el arte de la argumentación era fundamental en el Mundo Clásico. Tanto es así, que los estudiantes debían conocer todos los secretos de la Oratoria y la Retórica si pretendían persuadir a su auditorio. Conseguirlo en el ágora griega o en el foro romano era el mayor de los éxitos como ciudadano.
Para el entrenamiento, uno de los ejercicios utilizados consistía en hacer defender a un alumno una postura y su contraria. De este modo, ese alumno aprendía a recorrer el largo camino que separaba su visión personal de la del resto, el camino entre el “yo” y el “otro”. El objetivo seguía siendo el de convencer con argumentos al adversario pero podemos comprender que en el proceso nuestro alumno ampliaba su horizonte intelectual.
Hoy en día resulta igual de complicado recorrer ese camino, pero es, como entonces, igual de necesario. Todos atesoramos un gran número de opiniones personales que consideramos totalmente acertadas, ajenas, por tanto, a cualquier posible discusión. Seguros de que nada ni nadie podrá cambiarlas, no entendemos que han sido forjadas a lo largo de los años sobre principios, en ocasiones, harto débiles.
Al hilo de esto, me viene a la memoria una frase del filósofo ateniense Sócrates (469aC.-399aC), muy famosa entre los profesores, que define la visión que supuestamente él tenía acerca de los jóvenes de su tiempo : “Los jóvenes de hoy” ,nos dice, “aman el lujo, tienen manías y desprecian la autoridad. Responden a sus padres, cruzan las piernas y tiranizan a sus maestros.” Supongo que, pese al paso del tiempo, os resulta muy familiar.
Por tanto, no debemos conformarnos con tener opiniones personales, sin más, deberíamos ser conscientes de su origen, saber argumentarlas, sin olvidar que hay personas que opinan lo contrario, respetar sus opiniones, estar dispuestos a recibir críticas por las nuestras y no pretender imponerlas porque sí. De este modo, volveremos al foro antiguo desde este foro nuevo, reinventado, cibernético. El “yo” dejará de ser por un instante el centro y construiremos un ”nosotros” más acogedor.
Antonio Muñoz Molina reflexiona sobre este tema en un artículo titulado Alguien lo sabe que se incluye en el suplemento Babelia de este fin de semana en El País.
Él dice que vivimos en ” una época de hipertrofia del yo, alimentada y fortalecida por tantas tecnologías que le permiten a uno vivir cada vez más en una burbuja de egolatría caprichosa y comunicar al mundo de manera inmediata cada valiosa ocurrencia en el querido diario de un blog. La aurora del desierto no necesita testigos para suceder; de hecho, las auroras, igual que los anocheceres, o que las apariciones de la luna, o que la floración de los almendros, han sucedido sobre la tierra a lo largo de millones de años antes de que ningunos ojos humanos pudieran mirarlas. Pero esa idea es irritante, incluso inaceptable, para la nueva época del yo absoluto, que imagina que nada existe fuera de él, con la misma convicción con que un aficionado al horóscopo considera verosímil que las estrellas se ordenen con la finalidad de predecirle si su novia dejará de quererlo o si le subirán el sueldo el año que viene. Cada artefacto nuevo lleva en el nombre la marca del yo, de lo mío, del tú que no es el otro sino el reflejo narcisista de la propia identidad: I-pod; I-phone; My-Space; YouTube.”
Conspiremos, pues, contra Narciso. Aunque, por mucho que queramos, sea una batalla perdida.
De vacaciones
Julio 11, 2008
Sucede algunas veces que después de un gran esfuerzo, la realización de los exámenes, por ejemplo, o de haber experimentado la alegría o el disgusto por las notas, llegan de repente las vacaciones y nos sitúan ante un abismo de minutos, horas, días que hay que ocupar en algo. Parecido es ese abismo al que observan los escritores ante la hoja en blanco.
Por un momento nos sentimos libres, nos convertimos en escritores, o al menos lo intentamos, de nuestras propias vidas. Tenemos a nuestro alcance muchas hojas en blanco y para escribirlas, aparentemente ningún guion.
Sé que alguno de vosotros debe estudiar en verano para las recuperaciones de septiembre y entenderá que, en su caso, esto no es del todo así. Otros tendrán ya planificadas sus vacaciones con la familia o amigos. De cualquier modo, todos tenemos algún tiempo precioso por delante para disfrutarlo.
Os propongo comenzar el verano leyendo este breve relato de Almudena Grandes que trata de lo difícil que es para algunas personas romper con la rutina cuando llegan las vacaciones pues esa rutina constituye un refugio para sus vidas. Disfrutadlo.
