¿Blog o Bitácora?

     Pese a que muchos puedan opinar lo contrario, el préstamo lingüístico no supone una amenaza para las lenguas. El español es un buen ejemplo. Lengua procedente del latín, ha sido enriquecida con palabras ajenas a lo largo de su historia. Tanto es así, que muchos ignoran el hecho de que la propia palabra español sea originaria del provenzal.

    Lo importante del préstamo es que sea realmente necesario, que nombre una realidad que de otro modo no podría ser nombrada. Eso debió pensar Colón cuando se encontró por primera vez ante una embarcación desconocida. Su sorpresa fue casi tan grande como la de los indígenas ante el conquistador. En la carta que escribió explicándolo no tuvo más remedio que utilizar la palabra originaria del taíno: canoa. Sin saberlo, introducía el primer americanismo en nuestra lengua. Luego vendrían muchos más.

    El problema surge cuando utilizamos palabras de otras lenguas para sustituir a algunas ya existentes en la nuestra. En muchos casos seguimos el criterio del prestigio social. En el campo de la tecnología, el mundo anglosajón es nuestro principal referente y de allí nos llega, como ya sabéis, la palabra blog. Pero el español ya contaba con una palabra que no tenía nada que envidiar a esta. Bitácora. Aquí recojo la definición que de ella ofrece el Diccionario Panhispánico de Dudas

Bitácora

‘Armario, junto al timón, donde está la brújula’. Se emplea a menudo en la locución cuaderno de bitácora, ‘libro en que se apunta el rumbo, la velocidad, las maniobras y demás accidentes de la navegación’. A partir de esta expresión, se ha tomado la voz bitácora para traducir el término inglés weblog (de web + log(book); abreviado, blog), que significa ‘sitio electrónico personal, actualizado con mucha frecuencia, donde alguien escribe a modo de diario o sobre temas que despiertan su interés, y donde quedan recopilados asimismo los comentarios que esos textos suscitan en sus lectores’. La equivalencia (cuaderno de) bitácora se halla bastante difundida en español y traduce con precisión el término inglés log(book): «Los corresponsales de guerra italianos ofrecen nuevas perspectivas del conflicto iraquí a través de sus cuadernos de bitácora en Internet» (País [Esp.] 2.9.04); «No es cosa de broma esto de las bitácoras, como también se conoce a tales webs» (Luna [Esp.] 14.3.03). Para hacer más explícita su vinculación con Internet (como hace el inglés weblog), podría usarse el término ciberbitácora o, como ya hacen algunos, ciberdiario ( ciber-): «Como en otras ocasiones, no le quedó otra opción que publicar el hallazgo en su ciberdiario» (Mundo@ [Esp.] 25.4.02); no obstante, este último término tiene el inconveniente de que también se emplea como equivalente de periódico digital.

Diccionario panhispánico de dudas ©2005
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