El reparto

Septiembre 14, 2008

 

 

 

 

 

 

 

    En la primera parte de Esperando a Godot, mientras Lucky llora desconsolado, Estrabón se le acerca para secar sus lágrimas con un pañuelo. Lucky le pega entonces un violento puntapié y, en ese momento, es Estragón el que comienza a llorar. Pozzo interviene diciendo:  

POZZO: Ya no llora. (A Estragón): En cierto modo usted le ha sustituido. (Pensativo.) Las lágrimas del mundo son inmutables. Cuando alguien empieza a llorar, alguien deja de hacerlo en otra parte. Lo mismo sucede con la risa. (Ríe.)

     No hace falta explicar el guiño final del cruel Pozzo.

    Bueno, pues algo parecido, si lo exageramos un poco, es lo que sucede el día del reparto de grupos en los centros. Las ruedas democráticas, oxidadas después de un año de inactividad, empiezan a girar y, con ellas, los sentimientos van y vienen, de la alegría al desconsuelo, nunca extremos, se entiende. Y sin pasar por la crueldad, también se entiende.   

    No querría que esto se interpretara como una queja personal. Pienso en otros compañeros, los que han llegado al centro cuando las ruedas ya han enmudecido. La democracia tiene estas cosas.

    Comienza el curso y con él se abre ante nosotros un horizonte nuevo, lleno de posibilidades. Forges dibuja éste para sus personajes. Sin duda, el que comenzó el negocio debió ser un idealista, como el de la viñeta. Sea cual sea el horizonte que nos espera, feliz comienzo a todos.

 

 

 

   

   

   

2 Responses to “El reparto”

  1. david Says:

    No es para tanto ¿no? Aunque no llevo muchos….. la verdad.

  2. Alejandra Says:

    … pero (por fortuna) como le ocurre a Estragón al día siguiente (o meses) ya no nos acordamos de lo ocurrido.


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