¡Un libro!

Julio 27, 2008

   

 

 

 

 

 

 

 

    Carles Rull recoge en su página sobre literatura juvenil el texto Estrategias del deseo o trucos para leer del maestro Emili Teixidor, un reconocido escritor de libros infantiles. Sus sabios consejos ayudan al profesor, iniciado o no, en la tarea de despertar el deseo de leer de sus alumnos. 

    El inicio de la adolescencia es, quizá, el mejor momento. Conscientes de ello, las editoriales se afanan por ofrecer títulos adecuados a los tiempos que corren. El debate está servido. En los departamentos de lengua coexisten desde hace ya tiempo con los clásicos, en muchos casos también adaptados.

    Pero la LOE, al destacar el fomento de la lectura como tema transversal, extiende esta tarea al resto de departamentos.

    Sin embargo, los compañeros no lo tienen nada fácil. Unos alumnos de 3º de ESO me comentaban, este curso pasado, que estaban indignados porque su profesora de ciencias sociales les había pedido que leyeran un libro. ¡Un libro! Que lo de los libros era cosa mía (y de nadie más, cuidado). Al igual que yo no podía perderme en disquisiciones filosóficas, supongo. Esto debería hacernos reflexionar acerca del valor de la lectura y de si los profes de lengua nos hemos apropiado de él, sin ser conscientes.

    Lo cierto es que hay mucho trabajo por hacer. En mi caso, muchas lecturas pendientes. A falta de una historia crítica de la literatura juvenil, mi experiencia se nutre de mis propias lecturas, los descubrimientos que me han hecho otros compañeros y los generosos apuntes de profes blogueros. Poco a poco, espero ir creando mi propia biblioteca. En ella, no faltarán títulos ya clásicos como El guardián entre el centeno  o La perla. Dedicaré algunas líneas en el futuro a estas lecturas que podríamos denominar profesionales pero sin olvidar las personales haciendo mío ya el primer truco de Teixidor: Primero lee tú y los demás imitarán el placer que tú expandas. Predica con el ejemplo. 

                

One Response to “¡Un libro!”

  1. david Says:

    Veo que no pierdes el tiempo. Me gusta mucho más este diseño. Creo que no debéis ejercer en exclusiva ese “fomento”. Aunque me quepan muchas dudas sobre si “fomentar” y “mandar leer” no son cosas incompatibles. Hay numerosos ejemplos de colecciones orientadas a la lectura de los adolescentes, pero es que en el hecho de encerrar la lectura en marcos tan estrechos como los de las edades (o los desarrollos biológicos) me pone a la defensiva. No sé si podemos hablar de literatura para adolescentes en sentido estricto, sobre todo cuando tratamos de adecuarla en función de adornos y modas. Más bien creo que hay cuestiones universales a las que los adolescentes se acercan desde su experiencia, que suele ser poca. Creo que si hacemos como tú crees vamos por buen camino, leer mucho para dar ejemplo, pero también para dar testimonio sobre las cuestiones que los libros tratan, posibilitando así el acercamiento de los chicos a libros que traten cuestiones que puedan serles de interés. Parece mentira que haya tantos que no disfruten con la lectura….. pero bueno…. para gustos los colores.


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